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Dudas solucionadas

1 dudas solucionadas a pacientes en Doctoralia

¿Cómo debe proceder el psicólogo clínico si identifica la necesidad de evaluación neuropsicológica a un paciente psiquiátrico?

Desde la psicología clínica, ante la sospecha o identificación de necesidad de evaluación neuropsicológica en un paciente psiquiátrico, el proceder debe ajustarse a un modelo de toma de decisiones basado en la evidencia, la ética profesional y la lógica clínica. Los pasos técnicos son los siguientes:

1. Derivación interna o externa justificada clínicamente:
El psicólogo clínico debe formalizar una interconsulta al servicio de neuropsicología o neuropsiquiatría. La justificación debe incluir: falta de respuesta a tratamiento psicofarmacológico convencional, deterioro cognitivo subjetivo u objetivo (medido con tamizajes como MoCA, ACE-III o MMSE), síntomas atípicos (ej. alucinaciones con pobre insight, desorganización cognitiva severa), o sospecha de comorbilidad neurológica (TCE, epilepsia, demencia de inicio temprano, etc.).
2. Evaluación preliminar de exclusión de causas reversibles:
Antes de derivar, el clínico debe descartar causas no neurológicas del déficit cognitivo: efectos adversos de psicofármacos (anticolinérgicos, benzodiacepinas a largo plazo), trastornos metabólicos, tóxicos o del sueño. Para ello, coordina con el médico tratante.
3. Consentimiento informado y encuadre terapéutico:
Es imprescindible explicar al paciente y su familia el motivo de la evaluación neuropsicológica, su alcance (no diagnóstica por sí sola, sino orientadora) y las implicaciones. Debe obtenerse autorización explícita para compartir información entre especialistas.
4. Selección de instrumentos apropiados al cuadro psiquiátrico de base:
No todos los tests son válidos en poblaciones psiquiátricas. Por ejemplo, en esquizofrenia se usan MATRICS Consensus Cognitive Battery, evitando pruebas que exijan insight completo. En depresión mayor, se debe diferenciar bradipsiquia de déficit ejecutivo real, usando pruebas controladas por esfuerzo (Test de la Grooved Pegboard, WCST). En trastorno bipolar, evaluar entre episodios para evitar sesgos agudos.
5. Análisis diferencial entre déficit primario, secundario o simulado:
Mediante análisis de consistencia, curvas de aprendizaje y esfuerzo (Test de Simulación de la Memoria, TOMM), se determina si el rendimiento bajo obedece a patología psiquiátrica (ej., falta de motivación negativista, inhibición ansiosa), neurológica o malingering.
6. Devolución integrada y ajuste del plan terapéutico:
Los hallazgos neuropsicológicos deben ser devueltos al equipo tratante para redefinir el diagnóstico y las intervenciones. Por ejemplo, si se confirma deterioro ejecutivo, se priorizarán rehabilitación cognitiva y ajuste farmacológico anticolinérgico; si es pseudodepresivo, se enfatizará terapia conductual activadora.

En conclusión, la acción lógica es derivar para evaluación neuropsicológica específica, pero previa tamización clínica, consentimiento informado y coordinación interdisciplinaria, evitando extrapolar baremos de población neurológica a psiquiátrica sin ajustes metodológicos.

 Viviana Jurado Escudero

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