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Soy Dora Cardona, llevo ya casi 20 años de especialista en el campo de los cuidados paliativos, que se ha extendido al acompañamiento del paciente con cáncer incluso durante sus tratamientos y en la fase posterior a ellos, a menudo como supervivientes (soporte oncológico).
A cuidados paliativos propiamente, llegan pacientes con enfermedades avanzadas por cáncer y otras enfermedades, son personas que aunque tienen síntomas y sufrimiento por conocer la perspectiva de fragilidad, y encontrarse con ese momento de proyectar una vida a mediano plazo; desean vivir la vida con sentido, seguir tejiendo su mundo biográfico, relacional, aunque lleguen dilemas existenciales y cambios esperados.
Conocer y atender las personas en esta etapa, me ha enseñado la importancia de acompañar un proceso, ojalá sin demorar esa atención oportuna para cuando ya ocurre un cambio de situación que anticipa las últimas semanas de vida. Dicha atención, pasa por darle como médico la justa importancia al alivio de los síntomas físicos, pero también a otras dimensiones como la espiritual, emocional, que fluyen mejor cuando se ha construido la confianza medico-paciente.
En los confines de la vida, acontecen dilemas éticos-morales que observaba requerían una formación específica, pero también seguía evidenciando la inmensa necesidad de abordar el universo de valores de los enfermos y familias, con especial sensibilidad y empatía, para poder ofrecer esa atención humanizada; es por ello que hice mis estudios de maestría europea en bioética. Posteriormente me dediqué a la bioética aplicada al campo clínico, detectando que era una formación para la vida y para continuar atendiendo personas, más allá de limitarse a casos complejos.
Más tarde, sería consciente, de que la experiencia de enfermedad y desafíos que a menudo enfrentan las personas, se vivía de otra manera, si conseguían fortalecer su relación con un Tú trascendente, encontrar sentido en medio de ese rango de sufrimiento inevitable, ser acompañados en toda su dignidad de personas sintiéndose valoradas, respetadas hasta el final, proceso en el cual podía encontrarse belleza, amor. Con ello fui adentrándome en la importancia de la experiencia espiritual y religiosa particular, de la fe como encuentro personal, superando el abordaje psicológico-emocional que es por supuesto importante. Fue esto un motor para formarme en teología, dar razones de nuestra fe, y tomar materias como dirección y acompañamiento espiritual.
Por último no podemos negar que acontecen circunstancias que favorecen "la deshumanización" en el contexto de salud y de los propios cuidados paliativos, y ello no solo obedece a las condiciones impuestas para el médico donde se ha visto obligado a reducir su atención (a veces ni siquiera a mínimos de integralidad) y con ello a quebrar valores personales y profesionales, sumado a factores ligados a funcionamientos administrativos, de la gestión ordinaria de la asistencia, como de los propios sistemas de salud.
Es mi esperanza, que puedas por medio de esta atención, percibir ese núcleo central de humanización, donde subyace como condición, el valor de la persona humana cuya dignidad debe ser respetada. Como esa perspectiva de integralidad, que nos lleva a un acceso oportuno a la atención en soporte oncológico y cuidados paliativos, para proporcionar " no solo la atención a síntomas físicos visibles y desbordantes", sino ocuparnos de atender la persona del paciente como sus familias que viven estas situaciones desafiantes, y que requieren ese acompañamiento físico, espiritual, en gestión de sus valores personales y dudas morales, emocional, familiar.
Un abrazo, y Dios les dé la paz,
Dora Cardona P.
19/08/2025