Preguntas de pacientes (21)

  • yo tenia un supuesto amigo que era muy arrogante, no le gustaba recibir consejos siempre me respondí

    yo tenia un supuesto amigo que era muy arrogante, no le gustaba recibir consejos siempre me respondía mal y me gritaba. yo era humilde, amable a pesar de que una persona me tratara mal yo me comportaba cariñosa y sumisa a mis padres, pero después de estar recibiendo malos tratos de ese amigo sentia frustración y me terminé volviendo igual que él y me volví grosera con las personas y con mis padres rebeldes. ¿que pasó conmigo?
    ¿Cómo puedo recuperar mi esencia?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Mag. Luis Frambier Aguirre Oliveros

    Cordial saludo
    Lo que te pasó no significa que hayas perdido tu esencia ni que ahora seas una mala persona. Probablemente estuviste durante mucho tiempo expuesta a una relación donde recibías malos tratos, gritos y respuestas agresivas, y poco a poco empezaste a adoptar algunas de esas formas de relacionarte. A veces aprendemos conductas de las personas que tenemos cerca, incluso conductas que originalmente rechazábamos.
    También puede haber algo de frustración acumulada. Cuando durante mucho tiempo intentamos ser pacientes, amables y “aguantar” que alguien nos trate mal, puede llegar un punto en que esa frustración salga en otros lugares y con otras personas.
    Y quiero que prestes atención a algo: dices que antes eras “humilde, amable y sumisa”. Ser amable es algo maravilloso, pero ser sumisa no es lo mismo que ser buena persona. No necesitas volver a permitir que los demás te traten mal para recuperar tu esencia. Quizás lo que necesitas no es volver a ser exactamente como eras antes, sino construir una versión de ti que sea amable y al mismo tiempo capaz de poner límites.
    Para empezar a recuperar esa parte de ti:
    • Reconoce lo que ha cambiado, sin insultarte ni etiquetarte como “mala”.
    • Cuando seas grosera con alguien, intenta reparar: “Perdón por la forma en que te hablé. Estoy frustrada, pero no estuvo bien tratarte así.”
    • Aprende a identificar cuándo estás acumulando enojo antes de descargarlo con alguien que no tiene la culpa.
    • Practica decir “no”, “eso no me gusta” o “no voy a continuar esta conversación si me gritas” sin necesidad de ser agresiva.
    • Si ese amigo todavía está en tu vida y continúa tratándote mal, considera poner distancia. Poner límites también es recuperar tu esencia.
    Y sobre todo, no pienses que la persona que eras desapareció. El hecho de que te preocupe haber cambiado, que extrañes tu manera anterior de ser y que quieras reparar el daño ya dice mucho de tus valores.
    Quizás tu objetivo no debería ser volver a ser la persona que eras antes de conocer a ese amigo, sino convertirte en alguien que conserva su sensibilidad y amabilidad, pero que ahora también sabe defenderse y respetarse. Puedes ser firme sin ser cruel, y puedes ser buena sin ser sumisa.


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