De niña quería lucir a la moda, como mis compañeras de colegio que usaban aparatos dentales que las hacían ver atractivas. Me miraba al espejo y, al ver que no tenía los dientes montados, recurrí a la imaginación y experimenté diferentes métodos en busca de los anhelados brackets: dormía con chupo por las noches (¡qué pena!) y mordía “chueco” para que mis padres vieran que era necesario y urgente arreglar mi mordida y así salirme con la mía. Ahora, al recordar esos momentos, es inevitable sonrojarme y sonreír por las locuras que hacemos para vernos bien o seguir la moda. Finalmente, conseguí que me pusieran los brackets y era la niña más feliz cambiando los colores de los cauchos, aunque no supiera exactamente para qué los tenía.
Pasó el tiempo y lo que no podía imaginar entonces es que, varios años después, sería yo quien cumpliría esos “sueños” para niños, jóvenes y adultos. Hoy en día, la ortodoncia va más allá de un capricho, pues existe la conciencia y el conocimiento de las consecuencias negativas que tiene tener los dientes en mala posición respecto a su eje y a los demás dientes. Ahora comprendo que sí los necesitaba, aunque en esa época no lo entendía, y que no era necesario tener un diente torcido para que esta tecnología pusiera todo en orden en una boca, donde no solo existen dientes, sino que también es fundamental su correcta función y salud.
Soy:
Odontóloga de la Universidad Javeriana.
Ortodoncista certificada por CIEO.
Con amplia experiencia y certificación en ortodoncia con alineadores.
Me comprometo a acompañar a mis pacientes en cada etapa de su tratamiento, buscando no solo mejorar su sonrisa, sino también su salud y bienestar integral.