Tv. 51 #29b-10, Tu espacio, Cartagena 130015
Hola, por mas grave que parezca el problema recuerda "Todo tiene solución en esta vida menos la muerte"
Leer más03/03/2026
Soy psicóloga clínica con enfoque cognitivo-conductual, comprometida profundamente con el bienestar integral del ser humano. Mi ejercicio profesional se basa en la ética, el respeto por la dignidad humana y una perspectiva de derechos que reconoce a cada persona como un ser único, valioso y capaz de transformación.
Trabajo en procesos de evaluación, diagnóstico e intervención psicológica con adolescentes, adultos y parejas. Acompaño problemáticas relacionadas con ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, ideación suicida, conflictos de pareja, dificultades en la comunicación y procesos emocionales complejos. Diseño planes de intervención personalizados, sustentados en la evidencia científica y adaptados a las necesidades particulares de cada consultante.
Cuento con experiencia en la aplicación e interpretación de pruebas psicológicas y en la elaboración de formulaciones clínicas desde el modelo cognitivo-conductual. Integro técnicas estructuradas con una mirada humana y sensible, entendiendo que cada historia merece ser escuchada con responsabilidad y empatía.
He trabajado con poblaciones vulnerables, incluyendo la comunidad LGBTIQ+, desde un enfoque inclusivo y de derechos, acompañando procesos terapéuticos sin prejuicios y centrados en el respeto por la diversidad.
Además de mi práctica clínica, desarrollo espacios psicoeducativos y contenido en redes sociales para promover la salud mental, el crecimiento personal y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales. Creo firmemente en la formación continua y en la actualización profesional como pilares fundamentales para ofrecer intervenciones de calidad.
Mi propósito es generar procesos de transformación real y sostenible en la vida de las personas que acompaño.
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3 opiniones
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Siento que fue una atención muy buena sentí mucha paz y tranquilidad con ella las pautas dadas fueron excelentes, me he sentido mucho mejor, siempre muy atenta con sus pacientes. Gracias
La Dr Eillen es una excelente profesional , en las consulta con ella me siento comprendida y no juzgada
Super recomendada muy buena persona tanto como persona como profesional
4 dudas solucionadas a pacientes en Doctoralia
A los matones si se les planta cara, ¿se acobardan?
Sí… muchas veces sí se acobardan, pero no siempre de la forma que imaginamos.
Desde la psicología conductual, el matón o agresor suele mantener su conducta porque obtiene algo: poder, atención, control o reacción emocional. Si la otra persona muestra miedo intenso, evita o se somete, el comportamiento se refuerza.
Cuando alguien se planta con firmeza tranquila (no con violencia), puede ocurrir algo importante: el agresor pierde el refuerzo. Y muchos matones, especialmente los que buscan intimidar, retroceden cuando perciben seguridad y límites claros.
Pero hay matices importantes:
No todos los matones reaccionan igual.
Algunos se intimidan ante una postura firme.
Otros pueden escalar si sienten que su estatus está en riesgo.
“Plantar cara” no significa confrontar agresivamente.
Significa:
Mantener postura corporal segura.
Mirada firme pero no desafiante.
Voz estable.
Frases cortas y claras: “No me hables así.” / “No es aceptable.”
El contexto importa.
En ambientes escolares o laborales, es clave buscar apoyo institucional.
En contextos de violencia física real, la prioridad es seguridad, no demostrar valentía.
Muchos agresores actúan desde inseguridad profunda. Se crecen ante quien perciben vulnerable y se desinflan ante quien no les entrega esa sensación de dominio.
Pero algo muy importante:
No es tu responsabilidad “educar” al matón ni probar tu fortaleza exponiéndote al riesgo. La valentía también es saber cuándo retirarse y buscar apoyo.
Si quieres, aparta una cita conmigo para que me puedas decir en qué contexto estás pensando (colegio, trabajo, relación de pareja, calle) y te doy una orientación más específica y estratégica.
Hola, yo desde mi infancia tenía sueños donde me veía desnudo en publico y también soñaba que me hacía del baño en mi ropa interior, lo cual me causaba placer y desde entonces eso lo empecé a llevar a la práctica porque y nunca he podido vencerlo, aveces me controlo durante un tiempo pero vuelvo a caer y no sé qué hacer nunca he hablado con nadie de mi familia acerca de esto
Gracias por expresar algo tan íntimo. Hablar de esto requiere valentía, y el primer paso para comprender y transformar una conducta es poder nombrarla sin vergüenza.
Desde un enfoque cognitivo conductual, lo que describes puede entenderse como una conducta que se fue asociando al placer desde etapas tempranas. Si en la infancia aparecieron sueños con desnudez pública o ensuciar la ropa interior y esas imágenes estuvieron acompañadas de sensaciones placenteras, es posible que tu cerebro haya aprendido a vincular esa experiencia con activación o gratificación. Cuando luego lo llevaste a la práctica, el placer actuó como reforzador, es decir, fortaleció la conducta y aumentó la probabilidad de repetirla.
En términos simples:
conducta + placer inmediato = repetición.
Con el tiempo, este ciclo puede volverse automático. Muchas personas intentan “controlarlo” solo con fuerza de voluntad, pero cuando la conducta está reforzada por gratificación intensa, el autocontrol aislado suele no ser suficiente. No significa que no puedas cambiarlo; significa que necesitas una estrategia estructurada.
Algunas claves terapéuticas importantes serían:
Identificar los detonantes.
¿Cuándo aparece el impulso? ¿Qué emoción lo antecede (ansiedad, aburrimiento, soledad, estrés)? ¿Qué pensamientos lo activan?
Registrar el ciclo completo.
Pensamiento → emoción → impulso → conducta → placer → culpa o malestar posterior.
Entender el ciclo reduce la sensación de “pierdo el control” y aumenta la conciencia.
Trabajar la regulación emocional.
A veces la conducta no solo está asociada al placer, sino a aliviar tensión interna. Si reemplazamos la conducta por estrategias alternativas que también regulen emoción (ejercicio intenso, respiración, descarga física, distracción estructurada), el impulso disminuye progresivamente.
Interrumpir el patrón antes del punto máximo.
En terapia se entrenan técnicas como demora conductual (posponer el impulso 10–15 minutos), exposición con prevención de respuesta o reestructuración cognitiva para cuestionar pensamientos automáticos como “no puedo evitarlo”.
Explorar el significado personal.
A veces este tipo de conductas tiene componentes relacionados con fantasía, control, vergüenza o exposición. Comprender su función psicológica es clave para modificarla.
También es importante diferenciar si se trata de una conducta privada que no afecta a terceros o si implica riesgo social o legal. Si en algún momento involucrara espacios públicos o personas sin consentimiento, sería prioritario abordarlo de forma urgente para prevenir consecuencias y proteger tanto tu bienestar como el de otros.
El hecho de que puedas controlarlo por periodos indica que sí tienes capacidad de autorregulación. El problema no es falta de fuerza, sino que el circuito de recompensa está bien consolidado. Y los circuitos aprendidos pueden desaprenderse con intervención adecuada.
Te recomendaría iniciar un proceso psicoterapéutico individual donde puedas trabajar esto con confidencialidad. No es algo que debas manejar solo. Muchas conductas que generan vergüenza se mantienen justamente por el silencio.
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.