Tengo ataques de ansiedad porque hace ya casi 7 meses me atacó un perro con aml de rabia me vacune y

Tengo ataques de ansiedad porque hace ya casi 7 meses me atacó un perro con aml de rabia me vacune y los doctores dicen que ya todo está bajo control. Pero tengo mucha ansiedad y no se cómo controlarla no paro de pensar que voy a morir

68 respuestas


El ataque de un perro puede ser una razón para no sentir seguridad por el posible efecto de la rabia, han debido ser 7 meses muy complejos, en los cuales te has acercado a una experiencia de estar vulnerable y morir a raíz de que aun tengas rabia, explorar de donde viene el sentimiento de ansiedad a la muerte te puede permitir tener una relación diferente con este y elaborar nuevas formas de pensarte y sentirte, es un sentimiento humano, es válido transitarlo y en el tránsito encontrarte con una nueva mirada de ti

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Lo que estás sintiendo puede ser una respuesta de ansiedad después de haber vivido una experiencia tan impactante. Aunque médicamente te hayan confirmado que estás fuera de peligro, tu mente puede continuar interpretando la situación como una amenaza y mantener pensamientos como “voy a morir”. La psicoterapia puede ayudarte a disminuir estos pensamientos, regular la ansiedad y recuperar la sensación de seguridad. No tienes que afrontar este miedo solo/a; es posible trabajarlo y sentirte mejor.


Hola ¿Cómo estás ahora? Debe ser muy difícil vivir dia a día pensando que te vas a morir. De hecho, el sólo decir que "no se puede para de pensar en que vas a morir" puede muy posiblemente significar que la experiencia del ataque del perro rabioso fue desbordante para ti, para tu manera de lidiar con el estar indefenso o vulnerable. PERO cada quien tramita distinto ese tipo de experienicas, por lo que, no siempre terminan en una especie de estrés post trauma, no siempre se tramita como una experiencia que deje a las personas ancladas a la muerte. ¿Por qué a ti te dejo allí (sin poder parar de pensar) en esa idea de muerte)?... dicho de otra manera ¿Por que en ti el ataque de un perro rabioso implica la irrupsioón de la muerte? Asi pues, es posible que el ataque del perro no solo sea un accidente traumático, sino que también se haya convertido en un desencadenante psicológico de algo, de un terror anterior al perro. Algo de tu visión de seguridad con la vida, con tu mundo... se quebró. Hablemos... Y descubramos que sucedió... qué eso que se quebró o no está funcionando.


Es normal tener pensamientos intrusivos después de un evento traumático como fue lo tuyo, como trataste a tu cuerpo también debes tratar tu mente, para poder controlar esta "ansiedad" y que puedas tener una calidad de vida solida, si gustas actualmente cuento con agenda disponible. Espero todo fluya de la mejor manera, quedo atenta.


Hola, gracias por tu pregunta. La mente crea unos miedos o angustias que muchas veces no son reales; estos producen ansiedad y pueden producir depresión también; es momento de intervenir y poder sanar esto. A estas ideas o delirios se les denomina distorsiones cognitivas, las cuales se deben intervenir para poder cambiar de pensamiento y ver la realidad como es. Lo que necesites, estamos para servirte.


Buenas tardes: Te agradezco el haber compartido tu situación. Al respecto es muy valido que como consecuencia de lo que te sucedió por la mordida de un perro te genera estados de ansiedad, ya que al parecer para ti fue una experiencia fuerte que te implica miedo, angustia, estrés, incertidumbre y la zozobra, entre otras. Esto se da porque dicha experiencia dejan memorias de lo sucedido, pensamientos, recuerdos, imágenes y sensaciones corporales, que contribuyen a que tu mente este en alerta y muy activa. Esto es lo que es difícil de manejar por la carga emocional que conllevan. Por ello, es importante que recibas acompañamiento psicológico para poder entender y comprender lo que sucedió y lo puedas procesar para que te sientas mejor, ya que lo físico ya lo manejaron.


Realmente fuiste victima, aunque esta controlado tu bienestar físico; aun no has elaborado el impacto emocional "Estrés post trauma". La ansiedad que identificas puede ser a causa del accidente con el perro y/o, activación adicional de otro impacto anterior. Indispensable que hagas un proceso psicoterapéutico para procesar el impacto emocional.


Lo que estás viviendo puede ser muy angustiante, y el hecho de que lleves meses pensando “voy a morir” puede hacer que la ansiedad se mantenga aunque médicamente ya estés fuera de peligro. Hay algo importante: si recibiste el esquema de vacunación indicado después de la exposición y los médicos que te evaluaron te han confirmado que todo está bajo control, eso es un dato médico muy tranquilizador. La ansiedad, sin embargo, puede seguir funcionando como si el peligro todavía estuviera presente. Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), podría estar ocurriendo un ciclo como este: Recuerdo del ataque → pensamiento “¿y si todavía tengo rabia?” → miedo intenso → sensaciones físicas → interpretación “algo malo está pasando” → más miedo → búsqueda de seguridad/reaseguro → alivio momentáneo → vuelve la duda. El problema no es que estés “inventando” el miedo. La sensación es real, pero la sensación de peligro no necesariamente significa que exista un peligro actual. Cuando aparezca el pensamiento “voy a morir” Prueba este ejercicio: Ponle nombre: “Estoy teniendo un pensamiento de miedo a morir; no significa que esté ocurriendo.” No intentes demostrarte continuamente que estás bien. Preguntarte una y otra vez “¿y si tengo rabia?” puede alimentar el ciclo de ansiedad. Respira lentamente: Inhala por la nariz durante 4 segundos y exhala durante 6 segundos. Hazlo durante 2–3 minutos, sin intentar eliminar inmediatamente la ansiedad. Observa la sensación sin luchar contra ella: “Mi corazón está acelerado, tengo miedo y mi cuerpo está activando una respuesta de alarma. Puedo dejar que la sensación disminuya.” Vuelve a la actividad que estabas realizando. El objetivo no es esperar a sentirte 100 % tranquilo para continuar, sino enseñarle a tu cerebro que puedes continuar aunque exista ansiedad. Una frase que puede ayudarte es: “Ya fui evaluado y recibí el tratamiento indicado. Lo que estoy experimentando ahora es miedo. No necesito resolver nuevamente una situación que ya fue evaluada; necesito permitir que mi ansiedad disminuya.” También sería recomendable trabajar esto con un psicólogo mediante TCC enfocada en ansiedad por la salud, especialmente porque llevas aproximadamente siete meses con este temor. Se puede trabajar específicamente la interpretación de sensaciones corporales, la intolerancia a la incertidumbre y las conductas de comprobación o búsqueda constante de seguridad. Y una precisión importante: si aparecieran síntomas neurológicos nuevos o un cambio importante en tu estado físico, no los atribuyas automáticamente a la ansiedad; consulta nuevamente a un médico. Pero si los médicos que llevaron tu caso ya confirmaron que la profilaxis fue adecuada y que estás fuera de riesgo, el siguiente problema a tratar puede ser precisamente la ansiedad que quedó después de aquella experiencia traumática.


Es comprensible que después de una experiencia así haya quedado un temor intenso. Sin embargo, cuando la preocupación persiste aun después de haber recibido atención médica y sentir que “podrías morir” se vuelve recurrente, puede tratarse de un ciclo de ansiedad que vale la pena trabajar. En terapia podemos identificar qué está manteniendo estos pensamientos y aprender estrategias basadas en evidencia para manejar la ansiedad, sin que el miedo siga condicionando tu día a día. Si deseas, puedes agendar una consulta conmigo y revisamos tu caso de manera personalizada.


Lo más recomendable que pueda asistir a terapia para que module el estado de ansiedad que está presentando y trabajar terapia de respiración con ayuda de alguien más.


Hola es importante que recibas psicoterapia para atender tus síntomas de trastornó de estrés postraumático si deseas puedes


Es normal sentir miedo ante un evento como este y seguramente tienes un caso de estrés posterior al trauma de la agresión.


Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo. Por lo que cuentas, parece que lo que más te está afectando ahora no es la mordedura en sí, sino el miedo que quedó después de todo lo que pasó. Vivir una situación así puede ser muy impactante y a veces, aunque los médicos ya hayan descartado un riesgo, la mente sigue reaccionando como si el peligro todavía estuviera ahí. Cuando aparece la ansiedad es común que empiecen pensamientos repetitivos sobre enfermarse, morir o que algo malo va a pasar. Y entre más intentas quedarte tranquilo o buscar seguridad, más vueltas le da la cabeza al mismo tema. Ya son varios meses cargando con esta preocupación, por eso creo que sería importante que pudieras iniciar un proceso de terapia desde la psicología clínica. Muchas veces no es que el peligro siga presente, sino que el miedo quedó atrapado y necesita trabajarse para que puedas volver a sentir tranquilidad en tu día a día.


Comprendo profundamente la angustia que estás sintiendo. Has dado un gran paso al buscar ayuda; aunque esto no sustituye una consulta ni un proceso terapéutico, espero que mis palabras lleven un poco de guía y calma a tu corazón. Cuando vivimos un evento muy fuerte donde estuvo en juego nuestra integridad física, nuestro cerebro lo registra como un impacto profundo. Tu sistema nervioso no ha logrado salir de esa hipervigilancia: se sigue sintiendo en peligro —como si la amenaza aún estuviera presente— y de allí nacen los ataques de pánico. Comprendiendo el síntoma Lo que suele pasar ante un ataque de pánico es la aparición del pensamiento o la sensación inminente de "me voy a morir". En lugar de analizarlo o luchar contra él, nómbralo. Por ejemplo: “Esto no es un hecho médico, es solo mi sistema nervioso aprendiendo a reconocer que estamos a salvo.” Herramientas para ayudar a tu cerebro a salir de ahí Técnica de Anclaje Sensorial (5-4-3-2-1): Obliga a tu mente a volver al presente identificando: 5 cosas que puedas ver. 4 cosas que puedas tocar. 3 sonidos que escuches. 2 olores que percibas. 1 sabor. Ejercicios de Respiración (4-4-4): Inhala en 4 segundos. Sostén el aire 4 segundos. Exhala en 4 segundos. Mantén los pulmones vacíos 4 segundos. (Haz esto durante 3 minutos. Le envía una señal biológica directa a tu cerebro de que en este preciso instante estás a salvo). El cuerpo ya sanó y la vacuna hizo su trabajo; ahora el compromiso es ayudar a tu mente a procesar el susto y actualizar su registro de seguridad. Te sugiero acompañar este proceso con un espacio de psicoterapia para trabajar el trauma del ataque y darle un cierre definitivo a esa experiencia. No estás en peligro, tu cuerpo está a salvo. Te abrazo. Con amor, Caro López


Hola, siento que estés pasando por esto, después de una experiencia como una mordedura de perro, es posible que el sistema de alarma del organismo permanezca activado. incluso cuando medicamente todo este bien. los ataques de ansiedad pueden estar relacionados con pensamientos de peligro, miedo a que vuelva a ocurrir o conductas de evitación. La terapia cognitivo conductual puede ayudarte a comprender que esta manteniendo la ansiedad y trabajar progresivamente en ella. Por el tiempo que llevas con esos síntomas, seria recomendable realizar una valoración psicológica para conocer tu caso y establecer un tratamiento adecuado.


Lo que estás experimentando merece atención y no significa que estés “exagerando”.. Haber sido atacado por un perro y posteriormente enfrentar el temor relacionado con la rabia puede haber sido una experiencia altamente amenazante, aunque médicamente te hayan indicado que recibiste el tratamiento correspondiente y que la situación está bajo control, tu sistema de alarma puede continuar funcionando como si el peligro siguiera presente. La sensación de “voy a morir” puede aparecer en cuadros de ansiedad después de una experiencia que generó miedo intenso, sin embargo, es importante diferenciar entre -un riesgo médico actual y el miedo persistente- a que ocurra una consecuencia que ya fue descartada clínicamente. Mi recomendación es que no intentes combatir cada pensamiento con más comprobaciones o buscando constantemente la certeza absoluta, porque esto puede mantener el ciclo de ansiedad. El objetivo terapéutico sería aprender a reconocer el pensamiento catastrófico, regular la activación fisiológica y recuperar progresivamente la sensación de seguridad, por el tiempo que llevas con estos síntomas y porque manifiestas que no puedes dejar de pensar en la muerte, sería pertinente realizar una valoración psicológica.


Estimado, te recomiendo realizar terapia, por ahora puedes escribir por 10 minutos tus pensamientos negativos sin censura y romper el papel, o al menos rallar la hoja. Puedes comprar gotas rescate, que son flores de bach. Saludos.


Lo que describes puede ser compatible con una respuesta posterior a una experiencia vivida como amenazante. Aunque médicamente te hayan indicado que el riesgo está controlado, el miedo puede mantenerse y generar pensamientos recurrentes sobre morir, hipervigilancia y sensación constante de peligro. Es importante trabajar no solo en tranquilizar el pensamiento, sino en comprender qué está manteniendo esa respuesta de alarma. Una valoración psicológica permitiría explorar los síntomas, su intensidad y el impacto que están teniendo en tu vida, y establecer estrategias para manejarlos. Te recomiendo consultar con un profesional de psicología; este tipo de síntomas pueden abordarse y tratarse.


Tiene sentido que después de una experiencia así tu mente se haya quedado en alerta. Aunque médicamente te hayan indicado que el riesgo ya está controlado, tu mente sigue tratando de protegerte imaginando el peor escenario. El objetivo no sería conseguir certeza absoluta de que no vas a morir, porque probablemente tu ansiedad siempre pedirá un poco más. Podemos trabajar en aprender a notar ese pensamiento “voy a morir” sin tratarlo como una predicción, permitir que la ansiedad esté presente y volver poco a poco a la vida que quieres vivir, incluso cuando aparezca el miedo.


Hola. Entiendo por qué esta experiencia pudo generar un miedo tan intenso. Una mordedura de un perro con sospecha de rabia puede ser una situación muy angustiante y es posible que, aunque médicamente hayas recibido el tratamiento indicado, tu mente haya quedado en un estado de alerta constante frente a la posibilidad de enfermar o morir. La rabia requiere una valoración médica y, en caso de exposición, la profilaxis posterior a la exposición es precisamente la medida que busca prevenir que la enfermedad se desarrolle. La OMS señala que una profilaxis postexposición realizada adecuadamente es altamente eficaz para prevenir la muerte por rabia. Como ya mencionas que fuiste vacunado y que los médicos que conocen tu caso te han indicado que todo está bajo control, sería importante evitar entrar en un ciclo de buscar constantemente nuevas confirmaciones o revisar síntomas en internet, porque esto puede alimentar la ansiedad y mantener la sensación de peligro. Lo que describes —pensar constantemente que vas a morir, estar pendiente de sensaciones corporales y experimentar ataques de ansiedad— sí merece atención psicológica. Podemos trabajar en identificar los pensamientos catastróficos, aprender a regular las crisis de ansiedad y disminuir la necesidad de comprobar constantemente que estás a salvo. Si apareciera algún síntoma nuevo o diferente que te preocupe desde el punto de vista físico, lo adecuado sería consultarlo directamente con un profesional de salud y no intentar determinar su causa por internet. Pero desde el punto de vista psicológico, podemos trabajar para que aquella experiencia deje de controlar tu vida y puedas recuperar la sensación de seguridad.


Entiendo que después de una experiencia tan fuerte como el ataque del perro hayas quedado con miedo y preocupación. Lo que estás sintiendo es real y puede ser muy angustiante, pero es importante entender que sentir miedo no significa que estés en peligro en este momento. Tu mente vivió esa situación como una amenaza y, aunque ya hayan pasado casi 7 meses y los médicos te hayan confirmado que con la vacunación el riesgo está controlado, tu sistema de alarma puede haber quedado muy sensible. Por eso aparecen pensamientos como “¿y si me muero?”, y cuanto más intentas comprobar o asegurarte de que no va a pasar, más ansiedad puedes sentir.


Estimado/a consultante: Comprendo profundamente la carga de terror, agotamiento y angustia que está experimentando. Sobrevivir al ataque de un animal y enfrentar el riesgo clínico de una enfermedad como la rabia es un evento que impacta directa y violentamente su sistema nervioso. Quiero validarle algo fundamental: su miedo constante no es debilidad ni una "exageración". Su biología está haciendo exactamente aquello para lo que fue diseñada: intentar mantenerle con vida. La Biología de su Alerta (El Secuestro Límbico) Aunque sus médicos han confirmado que el riesgo infeccioso está controlado gracias a la vacunación, su amígdala (el centro de alarma de su cerebro) ha quedado "atascada" en un estado de emergencia. Usted está experimentando los efectos biológicos de un trauma severo y una alta carga alostática (estrés crónico acumulado). Su cerebro lógico (la corteza prefrontal) sabe que el virus no está en su cuerpo, pero su cerebro primitivo sigue sintiendo que la amenaza es inminente. Por esto, intentar detener los pensamientos de muerte usando solo la razón y la lógica es inútil; su mente está temporalmente "secuestrada" por una inundación de cortisol y adrenalina. Herramientas para su Soberanía Biológica Para apagar este incendio, debemos utilizar una estrategia de "abajo hacia arriba" (Bottom-Up). No intente convencer a su mente; vamos a calmar primero a su cuerpo: El Freno Vagal (Mecánica Respiratoria): Cuando sienta que la ansiedad sube, no intente "dejar de pensar". Concéntrese mecánicamente en hacer que su exhalación dure el doble que su inhalación (por ejemplo, inhale en 4 segundos, exhale lentamente por la boca en 8). Esto presiona el freno de su sistema nervioso parasimpático (Nervio Vago), obligando biológicamente a su corazón a ralentizarse. Anclaje Exteroceptivo (Choque Térmico): Durante un ataque de pánico severo, aplique agua casi helada en su rostro o sostenga un cubo de hielo en sus manos. Este choque térmico reinicia el sistema nervioso autónomo y saca a su cerebro del bucle catastrófico, forzándolo a anclarse en el momento presente. Aviso Ético y Legal: La información compartida tiene fines exclusivamente psicoeducativos y no establece una relación terapéutica formal, en estricto cumplimiento con la Ley 1090 de Colombia. El tratamiento del estrés postraumático requiere un entorno clínico seguro. Usted sobrevivió al evento físico; ahora necesitamos enseñarle a su sistema nervioso que la guerra ha terminado. Lo invito cordialmente a agendar una sesión de valoración para acompañarlo en este proceso de re-cableado neuronal. Para poder orientarle mejor en un primer contacto: ¿Ha notado si estos ataques de ansiedad se disparan ante estímulos específicos (como ruidos bruscos o salir a la calle), o aparecen de forma completamente inesperada incluso cuando está en reposo?


Entiendo que después de una experiencia tan impactante puedas sentir miedo y permanecer en alerta, incluso cuando médicamente te han confirmado que el riesgo está controlado. Desde un enfoque TCC, trabajaría en identificar los pensamientos catastróficos relacionados con ‘voy a morir’, diferenciar el peligro real de la respuesta de ansiedad y desarrollar estrategias para disminuir la activación física y la preocupación. No tienes que afrontar esto solo; con acompañamiento psicológico es posible recuperar la sensación de seguridad y reducir progresivamente estos ataques de ansiedad.


bueno,el miedo que estás sintiendo. Haber vivido una mordedura de un perro con sospecha o diagnóstico de rabia es una experiencia que puede generar una sensación muy intensa de amenaza, y aunque médicamente te hayan indicado que ya estás fuera de peligro, el cerebro puede continuar comportándose como si la amenaza siguiera presente. Desde el punto de vista médico, si recibiste oportunamente el esquema de profilaxis posexposición indicado y los médicos que conocen tu caso te han confirmado que el manejo fue adecuado, no debes interpretar cada sensación corporal actual como una señal de que estás desarrollando rabia. La rabia, una vez aparecen los síntomas clínicos, es una enfermedad extremadamente grave; por eso precisamente la profilaxis posexposición se administra antes de que aparezcan síntomas y es la principal medida preventiva después de una exposición. Desde la neuropsicología, lo que describes puede formar un ciclo de ansiedad: aparece el pensamiento “¿y si todavía tengo rabia y voy a morir?”, el cerebro interpreta ese pensamiento como una amenaza, aumenta la activación física —palpitaciones, tensión, mareo, sensación de falta de aire, temblor— y después esas mismas sensaciones se interpretan como evidencia de que algo malo está ocurriendo. Así se alimenta el ciclo. Cuando aparezca el pensamiento “me voy a morir”, intenta no entrar en una discusión interminable con él ni buscar constantemente síntomas en internet. Puedes decirte: “Estoy teniendo un pensamiento de miedo, no una predicción. Ya recibí atención médica y mi caso fue valorado. En este momento estoy experimentando ansiedad y voy a permitir que mi cuerpo vuelva a regularse.” Después haz una respiración lenta, especialmente prolongando la exhalación: inhala suavemente durante unos 4 segundos y exhala durante 6–8 segundos, durante unos minutos. Apoya los pies en el suelo y dirige la atención hacia lo que ves, escuchas y sientes físicamente. El objetivo no es obligarte a sentirte tranquila inmediatamente, sino enseñarle a tu sistema nervioso que puede experimentar miedo sin entrar en modo de emergencia. También sería recomendable trabajar esto en psicoterapia, especialmente porque llevas varios meses con pensamientos recurrentes de muerte. Podemos abordar la ansiedad anticipatoria, la hipervigilancia corporal, la búsqueda de seguridad y el miedo a las sensaciones físicas. Y algo importante: si aparecieran síntomas neurológicos nuevos o progresivos importantes, o cualquier síntoma que los médicos que llevaron tu caso te hayan indicado vigilar, debes acudir a valoración médica. Pero si ya fuiste evaluada y te confirmaron que el tratamiento fue adecuado, no necesitas vivir cada día como si estuvieras esperando a que aparezca una enfermedad.


Hola, después de un accidente o lesión es normal preocuparse por la salud y posibilidades de enfermedad, ¿hay físicamente, algún indicio de que contrajeras la enfermedad? realiza la contrastación de lo que realmente pasó en tu cuerpo tras el incidente, si gustas escríbeme por Instagram Psicologa Natalia López y ampliamos el ejercicio en una cita.


Hola, en un ataque de ansiedad, como usted dice, es común sentir que se va a morir, la opresión en el pecho, el no poder respirar o sentir que pierde el control. Para ello existen ejercicios buenos de respiración que ayudan a reducir la ansiedad en el momento. Estos ejercicios abundan en internet. A grandes rasgos, le puedo decir que es importante la respiración lenta y dirigida al diafragma porque lo que solemos hacer en esos momentos de angustia es hiperventilarnos. A algunas personas les funciona salir caminar, escuchar música y respirar, por supuesto. En cada persona es diferente, por eso es importante que acuda a un profesional para ver su caso en específico. Si los doctores le han dicho que está bien en cuanto a la parte fisiológica, en terapia puede tratar la parte psicológica. Darle voz al síntoma es importante, desplegar la angustia y ver qué pasa. Eso se puede trabajar en terapia. Espero se encuentre mejor.


Hola, gracias por compartir lo que estás sintiendo. Después de una experiencia como la que viviste, es comprensible que haya quedado mucho miedo y que tu mente siga alerta, incluso cuando médicamente te han indicado que todo está bajo control. Más allá de intentar controlar los pensamientos, sería importante iniciar un proceso psicoterapéutico para comprender de dónde viene ese miedo tan intenso a morir, qué lo mantiene y aprender herramientas para manejar la ansiedad. No tienes que enfrentar este miedo sola/o.


Entiendo por qué esta experiencia pudo dejarte con tanto miedo. Aunque médicamente ya te hayan indicado que estás fuera de peligro, la ansiedad puede mantener la sensación de amenaza y hacerte pensar constantemente que algo malo va a ocurrir. No tienes que enfrentar estos pensamientos solo/a. Podemos trabajar herramientas para manejar la ansiedad, recuperar la sensación de seguridad y disminuir ese miedo constante. Si deseas, podemos agendar un espacio y revisar juntos lo que estás viviendo.


Cordial saludo. Lo que puedo hacerte son sugerencias de ejercicios que pueden generar buenos resultados. Ve a un cementerio, en un dia y momento que te sea cómodo. Recorrelo y siéntate frente a una tumba que te llame la atención. Por un lapso mínimo de media hora (o más) reflexiona sobre la posible vida que tuvo la persona que está enterrada ahí. Imagina quienes fueron sus padres?...En que tipo de familia vivio? ... Si tuvo más herman@s?...Como fueron sus relaciones?...Que aportes hizo a esas relaciones y a su familia en general?...Si se caso? ...Cómo fue su relación de pareja, de padre etc?...Que sueños tuvo?...Que logros alcanzó?...Si su vida fue alegre?...Que miedos aprendió?...Si disfruto el tiempo que estuvo vivo?...SI VALIÓ LA PENA VIVIR?... Luego reflexiona un poco sobre tu vida. Como la estas viviendo?...Si la estás disfrutando?...Si en realidad vale la pena como la estas viviendo?...Porque igual que la persona que está ahí enterrada, llegara el dia en que tanto tú como todos nosotros ocuparemos un espacio similar.


Hola, entiendo lo angustiante que puede ser vivir con el miedo a morir después de una experiencia como la que describes. Es importante que, si los médicos ya evaluaron tu caso, recibiste la vacunación indicada y te han confirmado que la situación está bajo control, puedas apoyarte en esa valoración y no en los pensamientos de miedo. La ansiedad puede mantenerte en un estado de alerta constante y hacer que la idea de morir aparezca una y otra vez, aunque no exista un peligro actual. En este punto, sería recomendable iniciar psicoterapia para trabajar el miedo a la enfermedad y a la muerte, así como las conductas de comprobación y la necesidad de buscar tranquilidad constantemente. No tienes que aprender a convivir con ese miedo; puede trabajarse y disminuir.


Es normal que estes con agustia debido al ataque del perro, tu cuerpo sigue en alerta y se esta cuidando de cualquier otro acontecimiento similar. Debemos trabajar la ansiedad para que no se convierta en un problema mayor y afecte tu vida, vamos a trabajar para que puedas superar este miedo y este suceso traumatico. Puedes agendar una consulta conmigo para que te pueda ayudar


Comprendo profundamente la angustia por la que está pasando. Lo primero que necesita tener claro es una distinción fundamental: a nivel médico y biológico está a salvo, pero a nivel psicológico su sistema nervioso quedó atrapado en una falsa alarma. Si completó el esquema de vacunación postexposición y cuenta con el alta médica, la vacuna cumplió su función y el riesgo físico del virus está descartado (el periodo de incubación ya no aplica tras una inmunización oportuna). Lo que está viviendo hoy no es rabia, sino un cuadro de estrés postraumático y ansiedad por la salud (hipervigilancia). Cuando vivimos un evento percibido como una amenaza de muerte, el cerebro activa un mecanismo de supervivencia extremo. Aunque el peligro real ya pasó, su mente sigue enviando alertas catastróficas ("voy a morir") y el cuerpo responde con ataques de pánico (taquicardia, falta de aire, mareo), lo que a su vez alimenta más el miedo. Este círculo de angustia no se resuelve con más chequeos médicos, sino con psicoterapia especializada basada en la evidencia (como Terapia de Aceptación y Compromiso o Terapia Cognitivo-Conductual). En terapia aprenderá a procesar el impacto del ataque, desactivar la respuesta de alarma del cuerpo y recuperar su tranquilidad. Le sugiero iniciar un proceso psicoterapéutico; este tipo de cuadros responde muy bien al tratamiento estructurado.


Lo que describes puede ser muy angustiante, especialmente porque la rabia es una enfermedad que genera mucho miedo. Pero hay una diferencia importante entre el riesgo médico actual y la sensación de peligro que está experimentando tu sistema nervioso. Si recibiste correctamente el esquema de profilaxis después de la mordedura y los médicos que conocieron tu caso te confirmaron que el riesgo estaba controlado, ese dato es muy importante. La OMS señala que una profilaxis postexposición correctamente realizada es casi 100 % eficaz para prevenir la muerte por rabia. Por eso, siete meses después, si médicamente ya fuiste dado de alta y no tienes indicaciones pendientes, el hecho de seguir pensando “voy a morir” no significa que estés desarrollando rabia. La ansiedad puede hacer que una posibilidad que ya fue atendida médicamente se sienta como una amenaza inmediata y permanente. Lo que probablemente está ocurriendo con la ansiedad Tu cerebro recibió una experiencia real de peligro: una mordedura de perro. Después de eso puede quedar una especie de "alarma" demasiado sensible.


Por lo que me cuentas, los médicos ya te evaluaron, recibiste el tratamiento indicado y te han explicado que todo está bajo control. Sin embargo, tu mente parece seguir funcionando como si el peligro continuara presente. Eso es algo que puede ocurrir cuando la ansiedad toma protagonismo: aunque el cuerpo ya esté a salvo, el cerebro sigue enviando señales de alarma. Los pensamientos como "voy a morir" suelen sentirse muy reales y generan mucho miedo, pero sentirlos no significa que vayan a hacerse realidad. La ansiedad tiene la capacidad de hacernos imaginar el peor escenario y de mantenernos atentos a cualquier sensación física, interpretándola como una confirmación de nuestros temores. Esto crea un círculo donde el miedo aumenta la ansiedad, y la ansiedad hace que el miedo parezca cada vez más convincente. En lugar de luchar contra esos pensamientos o intentar convencerte de que desaparezcan, te invitaría a hacerte una pregunta diferente: ¿qué evidencia tengo hoy de que estoy en peligro, y qué evidencia tengo de que ya recibí la atención médica necesaria? Volver a los hechos puede ayudarte a diferenciar entre el riesgo real y el miedo que la ansiedad mantiene activo. También puede ser útil reducir la búsqueda constante de información sobre la rabia o revisar repetidamente si aparecen síntomas, porque estas conductas suelen aliviar la ansiedad solo por un momento y, con el tiempo, terminan alimentándola. Si después de siete meses el miedo sigue siendo tan intenso que interfiere con tu tranquilidad, con tu descanso o con tu vida cotidiana, considero que sería muy beneficioso iniciar un proceso psicológico. Trabajar la ansiedad en estos casos permite comprender por qué el cerebro continúa activando la alarma y aprender herramientas para recuperar la sensación de seguridad. Quiero que te quedes con una idea importante: el hecho de que hoy sientas mucho miedo no significa que estés en peligro. Significa que tu sistema de alarma sigue muy activado después de una experiencia que viviste como amenazante. Y eso es algo que puede trabajarse. No tienes que enfrentarlo solo. Con el acompañamiento adecuado es posible disminuir la ansiedad, recuperar la confianza en tu cuerpo y volver a vivir con mayor tranquilidad.


Hola. Lo que viviste pudo haber sido una experiencia muy amenazante, y es comprensible que después de algo así tu cuerpo y tu mente hayan quedado en alerta. Aunque médicamente te hayan indicado que estás fuera de peligro, es posible que el miedo haya quedado “activado” y que aparezca una y otra vez el pensamiento de que vas a morir. En esos momentos, más que intentar convencerte de que no tienes miedo, puedes empezar por reconocer lo que está ocurriendo: “Estoy sintiendo miedo; mi cuerpo está recordando una situación que viví como peligrosa, pero ahora estoy aquí.” Prueba algo sencillo: apoya los pies en el suelo, mira lentamente a tu alrededor y reconoce cinco cosas que ves. Después observa si hay alguna zona de tu cuerpo que se sienta un poco más tranquila o segura. Quédate unos segundos allí, sin intentar cambiar nada. Desde un enfoque somático buscamos que el cuerpo pueda experimentar, poco a poco, que el peligro ya pasó y que el momento presente es diferente. Si estos pensamientos aparecen constantemente, interfieren con tu vida o las crisis continúan, sería recomendable iniciar un proceso psicoterapéutico. No tienes que aprender simplemente a “controlar” la ansiedad; también puedes trabajar en comprender qué quedó activado después de esa experiencia y recuperar progresivamente una mayor sensación de seguridad.


Hola. Si ya recibiste la atención médica, completaste la vacunación indicada y los profesionales que llevan tu caso te han informado que médicamente la situación está bajo control, sería importante atender también la ansiedad que ha permanecido después de lo ocurrido. Después de una experiencia que se percibió como amenazante pueden mantenerse pensamientos recurrentes como “voy a morir”, miedo intenso, hipervigilancia sobre las sensaciones del cuerpo y ataques de ansiedad, incluso cuando médicamente ya se ha recibido atención. Cuando este ciclo se mantiene durante meses puede afectar considerablemente la tranquilidad y la vida cotidiana. En terapia es posible trabajar el miedo asociado a lo sucedido, los pensamientos catastróficos, los síntomas físicos de ansiedad y herramientas para recuperar progresivamente la sensación de seguridad. Trabajo especialmente con ansiedad, ataques de pánico y crisis emocionales, por lo que si deseas iniciar un proceso puedes contactarme directamente a través de mi perfil. Cuento con atención virtual, diferentes horarios disponibles durante la semana y valores accesibles para facilitar la continuidad del proceso.


Empezaste a tener miedos irracionales y cada día los alimentas más, es necesario que acudas a un Psicoterapeuta para que te traten estos miedos


Hola, gracias por contarme lo que estás viviendo. Imagino lo angustiante que debe ser haber pasado por el ataque de un perro y que, aun después de vacunarte y recibir la tranquilidad de los médicos, tu mente siga llevándote una y otra vez a pensar que algo malo puede pasar o que vas a morir. A veces, después de vivir una experiencia que sentimos como una amenaza importante, el cuerpo puede quedar en un estado de alerta constante. Aunque racionalmente sepas que médicamente todo está bajo control, aparece el miedo, empiezas a estar pendiente de cualquier sensación de tu cuerpo y los pensamientos pueden volverse repetitivos: “¿y si me pasa algo?”, “¿y si los médicos se equivocaron?”, “¿y si voy a morir?”. Y mientras más intentas comprobar que estás bien, más ansiedad puedes sentir. Esto es algo que podemos trabajar en terapia. Podemos ayudarte a entender cómo se está manteniendo ese círculo de miedo y ansiedad, aprender herramientas para manejar los ataques cuando aparezcan y trabajar esos pensamientos para que poco a poco puedas volver a sentir seguridad y tranquilidad en tu día a día. No tienes que seguir viviendo estos meses con ese miedo permanente. Si quieres, podemos empezar revisando juntos cómo se presentan tus ataques de ansiedad y qué es lo que más los está activando en este momento.


Tal vez ese miedo desbordado es porque aun tienes muchas cosas por cumplir, si el medico dice que todo está bajo control , date el tiempo en pensar más profundo en porque tu cuerpo pide ese cortisol con pensamientos catastroficos.


Hola. Entiendo el miedo que puedes estar sintiendo después de una experiencia tan desagradable, que te puso en una situación de vulnerabilidad. Aunque médicamente te hayan confirmado que recibiste el tratamiento adecuado y que la situación está bajo control, es posible que tu sistema de alarma haya quedado activado y que aparezcan pensamientos repetitivos como “voy a morir”. En estos casos, la ansiedad puede mantener el temor incluso cuando el peligro ya no está presente. Es importante trabajar en aprender a manejar las sensaciones físicas con técnicas que te ayuden a regularlas, identificar los pensamientos catastróficos, y recuperar poco a poco la sensación de seguridad. Un proceso de psicoterapia puede ayudarte a recuperar la tranquilidad y a disminuir estos ataques de ansiedad.


Hola, Me imagino que debes sentirte muy preocupada e impotente ante la situación. Pero la ansiedad se puede controlar. Es importante que practiques ejercicios de respiración. Inhala por 3 segundos y exhala por 4 segundos. Has esto cada vez que sientas ansiedad. También te puede ayudar darte una ducha fría o poner dos botellas de agua congelada en ambos lados del rostro, es decir, en tus cachetes. Sonríe y repite esta frase "todo esta bien". No te vas a morir por esto. Si quieres una consulta podemos trabajar tu ansiedad y te puedo entrenar en técnicas para controlarla.


Es completamente comprensible que te sientas así. Sufrir un ataque de un animal y enfrentar el miedo a una enfermedad grave es una experiencia traumática. Lo que estás experimentando no es rabia (los médicos ya han confirmado que la vacuna funcionó y estás fuera de peligro), sino una respuesta de estrés postraumático y ansiedad severa. La terapia EMDR es de las más efectivas para el manejo del trauma, te recomiendo si puedes hacerla te va a ayudar mucho.


Es una reacción al trauma. Objetivamente ya estás fuera de peligro (la vacunación destruyó el virus), pero es lógico que aún se produzcan pensamientos ligados a el miedo intenso que sufriste. Entrenamientos en flexibilidad cognitiva y pensamientos basados en hechos y no interpretaciones puede ayudarte a salir de los episodios de ansiedad


despues de un evento que nos genere temor, miedo o desconfianza, con el tiempo que me comentas no ha sido superado. debemos abordar, que conductas te generan aun este evento. Espero ayudarte


Lo que describes puede ser muy angustiante, especialmente después de haber vivido un ataque de un perro y haber atravesado el proceso de vacunación. Que los médicos te hayan indicado que el riesgo está controlado es un dato importante; sin embargo, la sensación de peligro puede permanecer incluso cuando la situación médica ya está resuelta. A veces se genera un ciclo de ansiedad: aparece el pensamiento “¿y si todavía tengo rabia?”, el cuerpo responde con sensaciones físicas, esas sensaciones se interpretan como una señal de peligro y entonces aumenta todavía más el miedo. El problema termina manteniéndose por la necesidad constante de comprobar que estás bien. En lugar de intentar conseguir una certeza absoluta una y otra vez, puede ser útil aprender a identificar el pensamiento catastrófico, reconocer la respuesta de ansiedad y permitir que esta disminuya sin realizar comprobaciones constantemente. Dado que llevas varios meses con este miedo y estás teniendo ataques de ansiedad, sería recomendable buscar acompañamiento psicológico. Un profesional puede ayudarte a trabajar específicamente el miedo a la enfermedad, la interpretación de las sensaciones corporales y las estrategias para regular la ansiedad. Y si aparecen síntomas médicos nuevos o tienes alguna duda sobre el seguimiento de la exposición, lo adecuado es consultar nuevamente con el profesional de salud que llevó tu caso, en lugar de intentar resolver esa incertidumbre únicamente desde internet. Soy Neuropsicólogo Clínico y trabajo también en procesos relacionados con ansiedad y regulación emocional. Si quieres aprender más sobre salud mental y neuropsicología, puedes seguirme en @neuroescobar. Si consideras que necesitas un espacio de valoración y acompañamiento, también puedes solicitar una consulta conmigo.

Dr. Santiago Escobar

Dr. Santiago Escobar

Neuropsicólogo

Medellín

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Hola. Entiendo que después de una experiencia tan angustiante como un ataque de un perro, es posible que tu mente haya quedado en estado de alerta y que aparezca constantemente el miedo a que algo malo ocurra. Aunque los profesionales de salud ya te hayan indicado que el riesgo está controlado, la ansiedad puede seguir generando pensamientos como “voy a morir”, sensaciones físicas intensas y necesidad constante de comprobar que estás bien. Es importante diferenciar lo que estás sintiendo de lo que realmente está ocurriendo: sentir miedo intenso no significa que estés en peligro en ese momento. Cuando aparezca una crisis, prueba esto: Respiración: inhala suavemente por la nariz durante 4 segundos y exhala lentamente durante 6 segundos. Repite durante unos minutos. También sería recomendable trabajar esto en psicoterapia, especialmente porque la ansiedad lleva varios meses y está interfiriendo con tu tranquilidad. Se pueden trabajar el miedo a la muerte, los pensamientos intrusivos y la respuesta de alerta que quedó después de la experiencia.


Hola! La terapia EMDR es de gran ayuda para tu caso, claramente estas presentando ansiedad como muestra del trauma generado por la mordedura del perro. Esta terapia desensibiliza la intensidad de las emociones generadas por esta situación, lo cual te será de gran ayuda. Así también aprederás a gestionar tus emociones y pensamientos.


Esta situación que vives es muy común tras un evento traumático donde tu vida estuvo en riesgo. Aunque los médicos confirmen que estás a salvo físicamente, tu cerebro quedó en estado de hipervigilancia para protegerte, interpretando cualquier sensación corporal o pensamiento como una amenaza inminente de muerte. Para empezar a regular estos ataques de ansiedad, recuerda que el miedo y la taquicardia son reacciones físicas de un sistema nervioso sobreactivado, no una señal de peligro real ni de enfermedad; cuando aparezca la crisis, intenta exhalar el aire más despacio de lo que inhalas y repítete con calma que tu cuerpo solo está reaccionando a un recuerdo traumático pero que en este momento estás seguro. Atravesar un trauma médico y el miedo constante a morir requiere un abordaje estructurado para reprogramar esa respuesta de alarma en tu mente, y si deseas procesar esta experiencia de forma segura y recuperar tu tranquilidad, con gusto te acompañaré a trabajarlo en consulta.


esto suele suceder después de estos eventos pero, busca ayuda profesional no te acostumbres a vivir con estos síntomas.


Entiendo que después de una experiencia tan impactante puedas haber quedado con miedo y en estado de alerta. El hecho de que los médicos hayan evaluado tu situación y te hayan indicado que está bajo control es un elemento importante. Lo que describes —pensar constantemente que vas a morir, anticipar que algo malo puede ocurrir y experimentar ataques de ansiedad— puede estar relacionado con una respuesta de ansiedad que se mantiene después del evento, aunque el riesgo médico ya haya sido atendido. En este momento es importante trabajar no solo con el pensamiento de “voy a morir”, sino con la respuesta de ansiedad que ese pensamiento desencadena. Técnicas de respiración, regulación fisiológica y, especialmente, intervención cognitivo-conductual pueden ayudarte a recuperar la sensación de seguridad y disminuir la necesidad de comprobar constantemente que estás bien. Si estos pensamientos son frecuentes o están interfiriendo con tu vida cotidiana, sería recomendable realizar una valoración psicológica para acompañar este proceso.


Hola... Lo que describes puede ocurrir después de haber vivido una experiencia que sentiste como una amenaza para tu vida. Aunque los médicos te indiquen que la situación está bajo control, tu mente puede continuar funcionando como si el peligro siguiera presente, generando pensamientos repetitivos sobre morir, hipervigilancia y crisis de ansiedad. Es importante continuar siguiendo las indicaciones médicas y, paralelamente, trabajar la respuesta de ansiedad. En terapia podemos ayudarte a identificar los pensamientos que mantienen el miedo, aprender técnicas para regular las crisis y recuperar progresivamente la sensación de seguridad. Te recomiendo iniciar acompañamiento psicológico. Si lo deseas, puedes agendar una consulta conmigo para valorar lo que estás experimentando y comenzar a trabajar herramientas específicas para recuperar tu tranquilidad. Dra. Sandra Quintero Psicóloga Clínica – Neuropsicóloga


Estas pasando por un momento difícil debido a una situación traumática. Lo que caracteriza esta situación es que fue algo inesperado que ocurrió en muy breve tiempo y que ha dejado huellas, no solo en tu cuerpo sino también en tu mente. Después de los eventos traumáticos se genera este estado de hipervigilancia, temor, lo cual induce un problema de ansiedad que incluso puede trasladarse a la capacidad de conciliar el sueño. Los problemas de ansiedad pueden incrementarse, al no ser atendida la situación causal. la solución está en tus manos pero para ello es necesario realizar un proceso terapéutico que pueda aliviar tu sufrimiento, la ansiedad y los temores que se están generalizando hacia otros aspectos y otras áreas de tu vida. Te invito a consultar tu caso en mi espacio virtual de doctoralia. ¡Cuidar de la salud mental es importante! ¡Hoy es el momento!


Hola, Entiendo por qué después de una experiencia así puedes sentir miedo y ansiedad. Vivir un ataque de un perro y posteriormente pasar por un proceso de vacunación puede ser una situación muy angustiante, y es comprensible que tu mente siga asociando lo ocurrido con el temor de que algo pueda pasar. Si los médicos que llevaron tu caso ya te evaluaron y te han indicado que todo está bajo control, intenta apoyarte en esa valoración y no en los pensamientos que aparecen cuando sientes ansiedad. La ansiedad puede hacer que una posibilidad que ya fue evaluada se sienta como un peligro inmediato, aunque no necesariamente lo sea. Lo más importante ahora es que no tengas que enfrentar estos pensamientos sola. Si los ataques de ansiedad son frecuentes, si sientes constantemente que vas a morir o si están afectando tu alimentación, sueño o vida cotidiana, sería recomendable buscar apoyo de un profesional de salud mental. La ansiedad puede tratarse y existen herramientas para aprender a manejar estos pensamientos y recuperar tranquilidad. Mientras tanto, cuando sientas que comienza un ataque, intenta respirar lentamente, concentrarte en lo que está ocurriendo en el momento presente y recordarte: “Estoy sintiendo ansiedad, pero sentir miedo no significa que esté en peligro”. Y si aparecen síntomas nuevos o tienes alguna preocupación médica relacionada con la exposición que no haya sido revisada por un profesional, lo adecuado es consultar nuevamente con tu médico.


Hola es completamente comprensible lo que te sucede, quizás la herida física ya sano, pero la emocional sigue sin ser tratada, por que el evento que viviste es posible que te lleve a pensar y a sentir que no te sientes seguro o que esa sensación de seguridad que tenias, ya no esta por esto la ansiedad tu cerebro entiende que necesita protegerte.


Buenos días. Es normal que ante eventos de esta índole surgan preguntas y dudas, pero la realidad es que el hecho produjo en tí inseguridad y cada vez que veas un perro, puede producir en tí ansiedad. Es normal. Pero, ¿cuál es la realidad? Tuviste la experiencia, fuiste tratado médicamente y la vida sigue. te invito a que hagas ciertos ejercicios de respiración cuando sientas esa angustia. No permitas que se haga más intensa y grande. Hay pensamientos que se enfrascan en la mente, de manera intrusiva, como el hecho de pensar que "vas a morir". Te puedo asegurar que el 90 % de los pensamientos que tenemos, no se llevan a cabo, no se desarrollan. Ánimo. pero como te digo no des espacio a la ansiedad y los pensamienttos intrusivos. Si ves que pasados unos meses, sigues, es necesario pedir cita con terapeuta para atajar el problema.


Lo que estás viviendo puede sentirse muy angustiante, especialmente después de haber pasado por un evento que realmente amenazó tu sensación de seguridad. Aunque los médicos te hayan confirmado que el riesgo está controlado, tu mente puede haber quedado en un estado de hipervigilancia, interpretando cualquier sensación corporal como una señal de peligro. El pensamiento “voy a morir” durante un ataque de ansiedad puede sentirse completamente real, pero tener ese pensamiento no significa que estés en peligro ni que vaya a suceder. Te puedo brindar herramientas para el manejo de la situación.


Hola, gracias por compartir tu caso. Es completamente comprensible que, tras un evento tan impactante, el miedo y la ansiedad persistan aunque clínicamente estés fuera de peligro. A nivel psicológico y emocional, procesar una vivencia así suele tomar más tiempo que la recuperación física. Iniciar un proceso con un psicólogo puede ayudarte a encontrar herramientas efectivas para gestionar los pensamientos recurrentes y regular esa ansiedad.


Lo siento mucho. Luego de un vento traumatico se puede generar un efecto como ese sin embargo es algo que podemos trabajar en consulta.


Hola, buenas noches. Lo que mencionas es una respuesta emocional que es frecuente tras vivir una experiencia traumática como lo es el ataque de un perro; los síntomas más frecuentes tras dicho estrés postraumático son la hipervigilancia, cambios en tu estado de animo, recuerdos intrusivos, dificultades para conciliar el sueño; por tanto, es indispensable que inicies tu proceso psicoterapéutico para así escuchar tu ansiedad y construir herramientas de cuidado que te permitan solventar dicho malestar emocional.


Hola, gracias por contar lo que estás viviendo. Soy Stefy, y te leo con mucho respeto. Cada historia es única y no podría darte una orientación completa sin conocer la tuya, pero sí quiero compartirte algunas ideas. Lo que viviste fue un acontecimiento que irrumpió de golpe: algo inesperado que te puso frente a la fragilidad del cuerpo y a la posibilidad de la muerte. Aunque en lo médico todo esté resuelto, eso que se abrió en ti no se cierra solo con una vacuna. La angustia que sientes no es solo algo que hay que controlar; también es una señal de que hay algo de esa experiencia que todavía necesita ser dicho y elaborado. Por eso vale la pena preguntarse: ¿qué se movió en ti con ese ataque? A veces un evento así despierta miedos, pérdidas o preguntas que ya estaban ahí y que encuentran en ese momento una forma de aparecer. Te invito con cariño a buscar un espacio terapéutico con alguien con quien sientas confianza, donde puedas poner en palabras lo que te pasó y lo que significa para ti. Hablarlo es una forma de que el miedo deje de ocupar tanto lugar. Mientras tanto, cuando la angustia apriete, respirar lento, exhalando más largo de lo que inhalas, puede ayudarte a sostenerte en el momento.


Para este tipo de pensamientos te recomiendo la terapia cognitivo conductual y si es posible hipnosis


Hola, gracias por estar aquí. En ocasiones los eventos traumaticos despiertan situaciones que ya venian buscando ser vistas. En tu casa es importante ampliar las perspectivas para encontrar tu mejoría. Te recomiendo agendar una cita para conversarlo con mas presicion. Un abrazo!


La experiencia que viviste fue traumatica y algunos de los sintomas que describes pueden aparecer despues de un evento de este tipó,seria im,portante evaluar si se trata de una respuesta postraumatica y trabajar en terapia. El hecho de que hayan pasado 7 meses y continues con ansiedad intensa hace razonable una valoracion psicologica o psiquiatrica para descartar Tept, ademas de considerar ansiedad relacionada con la salud o trastorno de panico.


Si te interesa, puedes contactarme al tres diez cinco cinco dos veintitres cuarenta y siete


Hola. Lamento mucho la angustia que estás viviendo. Es completamente comprensible que, tras un evento tan impactante como el ataque de un perro, tu sistema de alerta se haya quedado "encendido" en modo de supervivencia. Lo que estás experimentando es muy común cuando el cuerpo vive un susto intenso: a esto se le conoce como ansiedad por salud o respuesta por estrés postraumático. Aunque la vacuna hizo su trabajo y los médicos confirmaron que estás a salvo, tu mente sigue interpretando que estás en peligro. El pensamiento de "voy a morir" no es una realidad ni un síntoma físico de la enfermedad, sino la forma en que la ansiedad intenta procesar el miedo que viviste hace 7 meses. Desde el enfoque Cognitivo-Conductual trabajamos este tipo de situaciones de manera muy práctica. Nos enfocamos en enseñarle a tu cuerpo a desactivar esa falsa alarma mediante técnicas de regulación nerviosa para calmar los ataques de pánico en el momento en que ocurren. Al mismo tiempo, aprendemos a cuestionar los pensamientos catastróficos para que puedas confiar de nuevo en los diagnósticos médicos y procesar el ataque como un evento del pasado que ya superaste, permitiéndote recuperar tu tranquilidad. Ya cuidaste tu salud física con los médicos, ahora es momento de darle paz a tu mente. Estaré encantada de acompañarte en este proceso si deseas agendar una consulta virtual. ¡Te envío un saludo muy cálido!


Sufrir el ataque de un perro es un evento traumático, el cual deja como secuela el trastorno de estrés post traumático cuyas consecuencias pueden ser las acciones que usted acaba de describir. Este trastorno se convierte en un inconveniente porque afecta el quehacer diario de las personas, por lo cual se necesita iniciar un proceso terapéutico, que entre otras cosas, ayude a minimizar la carga energetica a esas memorias traumaticas. Ofrezco mi consultorio para guiarlo en este proceso


Entiendo que después de una experiencia tan impactante como un ataque de un perro puedas haber quedado con mucho miedo y preocupación, especialmente cuando aparecen pensamientos relacionados con la posibilidad de morir. Aunque ya hayas recibido la vacunación indicada y los profesionales médicos te hayan confirmado que la situación está bajo control, la ansiedad puede mantenerse y hacer que la mente continúe interpretando la situación como si el peligro siguiera presente. Lo que describes —pensamientos repetitivos sobre morir, temor constante y ataques de ansiedad— merece ser atendido, porque no tienes por qué seguir viviendo con ese nivel de angustia. Desde la psicología podemos trabajar en comprender qué está manteniendo estos pensamientos, disminuir la respuesta de ansiedad y desarrollar herramientas para recuperar la sensación de seguridad y tranquilidad. Si deseas, puedes agendar una valoración psicológica conmigo para conocer con mayor profundidad lo que estás experimentando y establecer un plan de acompañamiento adecuado para ti. Será un espacio seguro, respetuoso y sin juicios. Y si en algún momento presentas síntomas físicos nuevos o intensos, o tienes dudas sobre tu estado médico, es importante consultar nuevamente con tu profesional de salud.


hora necesito ayudar a mi cuerpo a recuperar la calma.” Después, realiza una respiración lenta: inhala suavemente durante 4 segundos y exhala durante 6 segundos, durante unos minutos. Mientras lo haces, dirige tu atención al entorno y a lo que estás haciendo en ese momento, en lugar de seguir comprobando si algo malo está ocurriendo. También sería importante trabajar terapéuticamente lo que ocurrió, porque en ocasiones después de una experiencia amenazante queda un miedo anticipatorio a que vuelva a suceder algo grave, aunque médicamente el episodio ya haya sido atendido. Podemos trabajar específicamente los ataques de ansiedad, los pensamientos relacionados con la muerte, la interpretación de las sensaciones corporales y el temor constante a enfermar o morir. La idea no es simplemente decirte “no pienses en eso”, sino enseñarte a relacionarte de otra manera con esos pensamientos para que progresivamente pierdan fuerza. Y si apareciera algún síntoma físico nuevo o diferente que te preocupe, lo adecuado es consultarlo con un profesional médico, sin asumir automáticamente que se debe a la rabia o a la ansiedad. Lo que estás sintiendo puede trabajarse. El objetivo es que puedas volver a sentir seguridad en tu propio cuerpo y recuperar tranquilidad sin vivir permanentemente esperando que ocurra algo malo.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.