Cuando la ansiedad sube de golpe, es fácil sentir que perdemos el control.
Y muchas veces nuestra primera reacción es intentar entenderla, detenerla o hacer que desaparezca.
Pero la ansiedad no ocurre solamente en nuestra mente. También se expresa en el cuerpo.
Desde una mirada somática, podemos empezar por algo diferente: acompañar al cuerpo y ayudarlo a volver al presente.
En este post te comparto 6 recursos sencillos que puedes probar cuando sientas que la activación está aumentando: contacto, movimiento, orientación, temperatura, apoyo y atención sensorial.
No necesitas hacerlos todos. Prueba uno y observa qué pasa en tu cuerpo.
Porque regularte no siempre significa conseguir que la ansiedad desaparezca.
A veces significa poder decirle a tu cuerpo:
“Estoy aquí. Ahora. No tengo que resolverlo todo en este momento.”
14/09/2026