Dra. Regina Arango Restrepo
Quiero presentar aquí tres textos que escribí con una concatenación que muestra, de alguna manera el recorrido transcurrido en la experiencia de un proceso de orientación psicoanalítica, desde las entrevistas preliminares hasta la salida del dispositivo terapéutico o fin de la terapia psicoanalítica.
1. La fórmula del deseo: el fantasma.
A partir del encuentro entre Sócrates y Alcibíades, Lacan continúa desarrollando el concepto de objeto a, aquella zona de borde donde convergen variables relacionadas con los conceptos de pulsión, goce, zonas erógenas, etapas del desarrollo psicosexual en Freud y su aporte sobre la entrada en el orden simbólico, objetos parciales y, por supuesto, división del yo.
Los objetos parciales en Freud se relacionan con la pulsión oral (el pecho), demanda de alimento o amor, y la pulsión anal (las heces, el desecho), vinculada al don de dar o retener. En Lacan, los objetos parciales se estructuran con la entrada al lenguaje y son netamente relacionales: la pulsión escópica (la mirada), mirar o ser visto, y la pulsión invocante (la voz), escuchar o ser escuchado.
La pulsión se pone en juego a través de los tres registros: lo real (falta, vacío, objeto a); lo simbólico (el ideal del yo), la ley del padre, las expectativas parentales, desde donde el sujeto es mirado, reconocido, juzgado o rechazado; y lo imaginario (el yo ideal), cómo deseo verme, la proyección del ideal de sí mismo hacia el otro, su valor narcisista, el espejo en el otro, la propia imagen reflejada.
¡La pulsión insiste, se repite! La insistencia desmedida de lo pulsional es el goce; se trata de la insistencia de obtener satisfacción. La pulsión busca capturar un supuesto objeto (el ágalma) pero, al final, paradójicamente, remite a la falta (el vacío). El objeto a opera como centro estructural del fantasma.
El goce por naturaleza es disruptivo (pulsional) y potentemente destructivo (Tánatos). "Lo quiero porque lo quiero, sea mi bien, o sea mi mal".
El fantasma funciona como una pantalla reguladora e impide que el sujeto (de lo inconsciente) entre en la angustia del vacío. En este sentido, el fantasma es el punto de anclaje del goce: es lo que genera el automatismo de repetición, pero, al mismo tiempo, focaliza el goce para evitar la angustia frente al vacío de la castración articulada al deseo.
"Allí donde tú ves algo, yo no soy nada". Sócrates ocupa el lugar de kénosis (vacío, vaciamiento voluntario). La negativa de Sócrates frente al deseo de Alcibíades, el lugar de vacío, de vaciamiento, es el lugar del analista, desde el cuál, puede reposicionar al analizante frente a su propia falta. Frente a la castración. Es el lugar del sujeto supuesto saber.
Las comillas son del diálogo entre Alcibíades y Sócrates, tomadas de Lacan, en el seminario 8, la transferencia. Apartado XI. Entre Sócrates y Alcibíades.
2. Atrapados en el registro: Cien años de soledad.
"En aquel instante prodigioso, se le revelaron las claves definitivas de Melquíades... y vio el epígrafe de los pergaminos perfectamente ordenados en el tiempo y espacio de los hombres.
El primero de la estirpe está amarrado a un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas. Aureliano no había sido más lúcido en ningún acto de su vida que cuando olvidó sus muertos y el dolor de sus muertos.
Melquíades no había ordenado los hechos en el tiempo convencional de los hombres, sino que concentró un siglo de episodios de modo que todos coexistieran en un instante. Leyó sin la menor dificultad, como si hubieran estado escritos en castellano. Encontró el instante de su propia concepción entre los alacranes y las mariposas amarillas, y descubrió que Amaranta Úrsula no era su hermana, sino su tía.
Entonces sonaba el viento tibio, lleno de voces del pasado, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces. Aureliano empezó entonces a descifrar el instante que estaba viviendo, profetizándose a sí mismo.
Antes de llegar al verso final, ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos, o de los espejismos, sería arrastrada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres, en el instante en que acabara de descifrar los pergaminos, y todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra".
Nada puede explicar de manera más precisa lo que Lacan nos expone en el Seminario 8, y que he venido desarrollando desde que empecé a hablar sobre el deseo y el amor; sobre todo, tras la puntuación que realicé en la entrega anterior acerca de la fórmula del deseo.
Las comillas son de la serie de Netflix: Cien años de soledad. Dirigida por Alex García López, Laura Mora y Carlos Moreno, basada en la novela de Gabriel García Márquez, guion de Natalia Santa, Camila Brugés, Albatros González y José Rivera. Netflix, 2024–2026. www.netflix.com.
3. El atravesamiento del fantasma: Aureliano Babilonia
"El atravesamiento del fantasma no es otra cosa, no tiene otra definición clínica, que este momento del pasaje en que el sujeto ha alcanzado en su análisis un punto tal de desprendimiento de su lazo con el objeto que el estatuto del fantasma se modifica profundamente. El sujeto que se reconoce en su división original respecto a este objeto, a saber que el objeto que él era para el Otro, ya no lo es, y que es a partir de allí que puede plantearse la cuestión de lo que es su deseo".
En la serie de Netflix, Cien años de soledad, Aureliano Babilonia escenifica lo que puede ocurrir al final de un análisis: la caída del significante amo y la consiguiente caída de la garantía del orden simbólico, porque es el orden simbólico el que nos define como sujetos, nos da un nombre, una ley y un lugar en el mundo.
Atravesar el fantasma implica una modificación subjetiva radical. Entonces se realiza una transformación de la posición del sujeto frente a su propio sufrimiento. La separación respecto al deseo del Otro permite que el sujeto deje de sostener su deseo en función de las demandas, las culpas o expectativas de los otros, porque "la realidad, toda la realidad, no es otra cosa que el montaje de lo simbólico y lo imaginario".
"La ciudad de los espejos, o de los espejismos, sería arrastrada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres, en el instante en que acabara de descifrar los pergaminos, y todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre", porque el automatismo de repetición que obedece al goce pulsional se derrumba. El objeto a, causa de deseo, cae inexorablemente.
Entonces el sujeto experimenta lo que Lacan llamó el "désêtre" (des-ser): un despojo de las identificaciones fijas que lo encadenaban a su historia personal y familiar. El pasado pierde su poder de determinación. El sujeto de lo inconsciente se libera de la ilusión de los espejismos, del espejo reflejando su propia imagen en los otros, puede ahora redefinir un nuevo derrotero para ese resto de goce pulsional. El sujeto pasa de la angustia que aplasta a la angustia que emancipa.
El fin de análisis es precisamente la subversión del epígrafe de Melquiades que decreta la sentencia: "las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra".
Cuando Aureliano Babilonia logra descifrar los pergaminos, mientras "el viento tibio" destruye Macondo, ocurre el acto analítico por excelencia. Los pergaminos —que para este caso podrían representar los contenidos inconscientes— caen, así como cae la figura del analista. Macondo se reduce al desecho, un resto que ya no es necesario para sostener el deseo.
El desciframiento de los pergaminos coincide con la disolución de la escena simbólica. El mundo para Aureliano Babilonia no volverá a ser el mismo, aun cuando Macondo pudiera seguir intacto.
La única manera de detener la tragedia de la repetición en una historia, es atreverse a descifrarla hasta el final, asumiendo el costo que eso pueda representar.
Las comillas son de Lacan, Seminario 14: La lógica del fantasma, clase del 21 de junio de 1967 Versión de Ricardo Rodríguez Ponte. Buenos Aires, Argentina. Y de la serie de Netflix: Cien años de soledad. Dirigida por Alex García López, Laura Mora y Carlos Moreno, basada en la novela de Gabriel García Márquez, guion de Natalia Santa, Camila Brugés, Albatros González y José Rivera. Netflix, 2024–2026.
06/10/2026