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Las adicciones: comprensión y caminos para superarlas
Las adicciones son una de las problemáticas más complejas en la salud mental, ya que no solo afectan el comportamiento de una persona, sino también sus emociones, pensamientos, relaciones y calidad de vida. Lejos de ser un problema de “falta de voluntad”, las adicciones son trastornos que requieren comprensión, acompañamiento y tratamiento adecuado.
¿Qué es una adicción?
Una adicción es la necesidad persistente de consumir una sustancia (como alcohol, nicotina u otras drogas) o realizar una conducta (como el juego o el uso excesivo de internet), a pesar de las consecuencias negativas. La persona pierde progresivamente el control, desarrolla tolerancia (necesita más para sentir lo mismo) y puede experimentar síndrome de abstinencia al intentar detenerse.
¿Por qué se desarrollan las adicciones?
Las adicciones no tienen una sola causa. Su origen suele ser multifactorial, incluyendo:
Factores biológicos: predisposición genética y cambios en el cerebro.
Factores psicológicos: dificultad para manejar emociones, ansiedad, depresión o traumas.
Factores sociales: entorno, presión social, acceso a sustancias.
Aprendizaje: asociación entre el consumo y el alivio del malestar.
Desde el enfoque cognitivo-conductual, la adicción se mantiene porque la conducta de consumo alivia temporalmente el malestar, reforzando el hábito y dificultando su abandono.
Señales de alerta
Algunas señales que pueden indicar una adicción incluyen:
Pérdida de control sobre el consumo o la conducta.
Intentos fallidos de dejarlo.
Abandono de responsabilidades o actividades importantes.
Aislamiento social.
Continuar a pesar de consecuencias negativas.
¿Cómo salir de una adicción?
Superar una adicción es posible, pero requiere un proceso estructurado. Algunos pasos fundamentales son:
1. Reconocer el problema
El primer paso es aceptar que existe una dificultad. Sin este reconocimiento, es difícil iniciar un cambio real.
2. Buscar ayuda profesional
El acompañamiento de un psicólogo o psiquiatra es clave. El tratamiento puede incluir:
Terapia cognitivo-conductual.
Entrevista motivacional.
Manejo de recaídas.
En algunos casos, tratamiento farmacológico.
3. Identificar desencadenantes
Es fundamental reconocer qué situaciones, emociones o pensamientos llevan al consumo para poder anticiparse y manejarlos.
4. Desarrollar nuevas estrategias
Aprender habilidades para afrontar el estrés, la ansiedad o el aburrimiento sin recurrir al consumo, como el ejercicio, técnicas de relajación o actividades significativas.
5. Fortalecer la red de apoyo
La familia, amigos y grupos de apoyo cumplen un papel esencial en la recuperación. No es un proceso que deba vivirse en soledad.
6. Prevenir recaídas
Las recaídas pueden ocurrir y no significan fracaso. Son parte del proceso y una oportunidad para ajustar estrategias y continuar.
El papel de la ayuda profesional
La intervención profesional permite entender el origen de la adicción, modificar patrones de pensamiento y conducta, y construir un plan personalizado. Además, brinda un espacio seguro, sin juicio, donde la persona puede trabajar en su proceso de cambio.
Conclusión
Las adicciones pueden generar un profundo impacto en la vida de una persona, pero no definen quién es. Con el tratamiento adecuado, apoyo y compromiso, es posible recuperar el control, reconstruir vínculos y desarrollar una vida plena.
Buscar ayuda no es señal de debilidad, es el primer paso hacia el cambio.
02/07/2026