Situaciones de conflicto personales
¿Te enamoraste de tu terapeuta? Sentir amor o deseo por quien te acompaña en tu proceso lo llamamos transferencia, es un fenómeno sagrado:tu corazón ha encontrado un lugar tan seguro que se ha permitido despertar. Ese deseo no es un error; es un catalizador de cambio. A menudo, no nos enamoramos de la persona, sino de la libertad y la luz que recuperamos cuando estamos frente a ella. Te invito a que trabajemos juntos para descubrir qué te está diciendo ese sentimiento sobre tus propias necesidades, tus vacíos y tu poder. No tengas miedo de hablar de lo que sientes; ese deseo es la brújula que nos mostrará hacia dónde quiere expandirse tu alma en esta nueva etapa.
Tristeza
Más allá del adiós: Cuando la ruptura se siente como un derrumbe interno.
Una separación es una sacudida profunda al mundo interno. El dolor suele ser tan agudo que la mente no logra procesarlo, dejándonos sin palabras ante una experiencia desbordante. A esto se suman la culpa y la pérdida del refugio emocional, enfrentándonos a un vacío que se vive como un derrumbe.
El análisis no busca forzar el olvido, sino ofrecer contención para que ese dolor mudo pueda ser pensado y transformado. El objetivo es pasar del colapso a la comprensión de tu historia, rescatando tu integridad para volver a construir.
Dependencia emocional
¿Amor o Necesidad?A menudo confundimos amar mucho con "no poder vivir sin el otro".La dependencia emocional no es amor, es una anulación del Yo. Ocurre cuando sentimos que nuestra identidad depende enteramente de alguien más, generando un terror constante al abandono.Desde el psicoanálisis, entendemos que has depositado tu propio valor en esa persona, quedándote vacío. No se trata solo de "aprender a estar solo", sino de entender qué carencia infantil intentas llenar desesperadamente con el otro.En terapia trabajamos para reconstruir tu autonomía psíquica.El objetivo es pasar de la necesidad(que esclaviza)al deseo(que libera),para que puedas elegir quedarte o irte sin sentir que desapareces.
Depresión postparto
La maternidad no siempre es "color de rosa". Muchas mujeres experimentan un vacío angustiante en lugar de la felicidad esperada, lo que detona una culpa devastadora: "¿Soy mala madre?".
Desde el psicoanálisis, entendemos esto como una crisis de identidad. No solo nace un bebé, también hay un duelo por la vida anterior. A menudo surgen sentimientos contradictorios (amor y rechazo) que asustan y se callan.
El tratamiento ofrece un espacio libre de juicios para hablar de lo que "no se debe decir" sobre la crianza. Al elaborar esta ambivalencia, la culpa disminuye, permitiéndote construir un vínculo real y sano con tu hijo y contigo misma.
Ansiedad
La ansiedad no es solo "nerviosismo"; es una señal de alerta que envía tu inconsciente. A diferencia del miedo normal (que tiene una causa conocida), la ansiedad surge ante un conflicto interno que no logramos identificar. Es un "miedo sin nombre".
Cuando las emociones o pulsiones no se ponen en palabras, se desbordan atacando el cuerpo (taquicardia, ahogo) o la mente (pensamientos intrusivos).
El tratamiento psicoanalítico no busca solo "tapar" el síntoma momentáneamente. Trabajamos para descubrir la raíz oculta de esa angustia. Al ponerle nombre a lo que temes, la ansiedad deja de ser necesaria como señal de alarma y recuperas la calma real.
Duelo
Es fundamental diferenciar el duelo de la melancolía.En el duelo, sentimos que el mundo se ha empobrecido por la ausencia del ser querido; es un proceso doloroso pero necesario. Sin embargo, si experimentas culpa excesiva, autorreproches constantes ("no valgo nada") o un abandono de tu cuidado físico, el duelo se ha vuelto patológico. Aquí, el dolor deja de ser por la pérdida y se convierte en un autoataque.En psiconálisis desenredamos este nudo. No buscamos forzar el olvido, sino elaborar la pérdida para detener el castigo interno. El objetivo es internalizar el recuerdo sanamente, permitiéndote recuperar el deseo de vivir sin culpa.