Elegí ser psicóloga para convertirme en la persona que yo necesité.
Crecí en una familia marcada por la pérdida temprana de mi padre. Mi madre, sola con tres hijas menores de cinco años, salió a trabajar para sostenernos. Lo que vino después fueron años de inestabilidad y violencia que aprendí a normalizar porque era lo único que conocía. Hoy sé que eso se llama estrategia de afrontamiento. Entonces solo sabía que algo en mí no encajaba, que no entendía quién era ni cómo ser.
Ese camino me enseñó algo que ningún libro de psicología me pudo haber dado: que el dolor que no tiene nombre no se puede sanar. Que el cuerpo recuerda lo que la mente intenta olvidar. Que sanar no es olvidar lo que pasó es aprender a vivir sin que lo que pasó te defina.
Hoy acompaño a mujeres, jóvenes y adultos que cargan historias de abuso, trauma e identidades fracturadas por circunstancias que nunca eligieron. Lo hago desde la psicología clínica con enfoque en trauma, perspectiva de género y herramientas basadas en evidencia EMDR. Lo hago desde alguien que también tuvo que encontrar su propio camino.
Mi consulta es un espacio sin juicio.
Medellín - presencial. Virtual para Colombia, latinoamérica y migrantes.