Soy médico dermatólogo, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y formado como especialista en Dermatología en el Hospital de Clínicas José de San Martín, institución de reconocida trayectoria académica en Latinoamérica.
Posteriormente realicé una subespecialización en Oncología Cutánea y Cirugía Micrográfica de Mohs en el Hospital Italiano de Buenos Aires, profundizando mi formación en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de piel y en técnicas quirúrgicas de alta precisión orientadas a lograr un adecuado control oncológico, preservar al máximo el tejido sano y obtener los mejores resultados funcionales y estéticos posibles.
Mi práctica se fundamenta en la evidencia científica, el razonamiento clínico y la medicina personalizada. Considero que un tratamiento adecuado comienza por comprender al paciente en su totalidad: realizar una valoración cuidadosa, establecer un diagnóstico preciso y, a partir de allí, definir una estrategia terapéutica acorde con sus necesidades y contexto particular.
Pero la medicina no es solamente conocimiento. Para mí, escuchar, explicar y acompañar son también parte del tratamiento. Procuro que cada paciente comprenda qué ocurre con su piel, las alternativas disponibles y el propósito de cada decisión médica, construyendo una relación basada en la confianza, la ética y el respeto.
Mantengo un compromiso permanente con la actualización científica, la investigación y la incorporación responsable de nuevas tecnologías en dermatología clínica, oncológica y quirúrgica. La innovación tiene verdadero valor cuando está respaldada por evidencia y se utiliza para ofrecer diagnósticos más precisos, tratamientos más seguros y mejores resultados para nuestros pacientes.
Mi propósito va más allá de tratar una enfermedad de la piel. Busco que cada persona que llega a mi consulta se sienta escuchada, comprendida y acompañada, y reciba la misma dedicación y rigurosidad con la que atendería a alguien de mi propia familia.
Porque una buena medicina comienza con un diagnóstico acertado, pero alcanza su verdadera excelencia cuando el conocimiento científico se acompaña de vocación, honestidad y un profundo respeto por la persona que deposita su confianza en nosotros.