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Después del terremoto: ¿por qué sigo sintiendo miedo aunque ya pasó?
Después de vivir un terremoto, es normal que el cuerpo y la mente permanezcan en alerta durante un tiempo. Aunque el movimiento ya terminó y estamos físicamente a salvo, el sistema nervioso puede continuar interpretando el entorno como potencialmente peligroso.
Por eso algunas personas pueden experimentar sobresaltos, dificultad para dormir, ansiedad, necesidad de revisar constantemente si vuelve a temblar, tensión muscular, palpitaciones o la sensación de que todavía están sintiendo movimiento.
Esto no significa necesariamente que algo esté mal. Es una respuesta del organismo después de haber experimentado una situación que percibió como amenazante.
¿Qué podemos hacer?
1. Ayudarle al cuerpo a reconocer que el peligro ya pasó.
Respira de manera lenta y pausada, alargando especialmente la exhalación. También puedes apoyar los pies en el suelo y observar conscientemente dónde estás. Estas acciones ayudan a volver la atención al presente.
2. Evitar permanecer constantemente pendiente de las noticias.
Informarse es importante, pero revisar continuamente redes sociales, videos o alertas puede mantener activo el estado de alerta. Busca información confiable y establece momentos concretos para consultarla.
3. Recuperar las rutinas.
Comer, dormir, caminar, trabajar y realizar las actividades habituales ayuda al cerebro a recuperar la sensación de normalidad y seguridad.
4. Hablar de lo ocurrido.
Compartir lo que sentiste con alguien de confianza puede ayudar a procesar la experiencia. No tienes que minimizar el miedo ni avergonzarte de haberlo sentido.
5. No interpretar cada sensación corporal como una señal de peligro.
Después de un evento como este podemos estar mucho más atentos a cualquier movimiento, ruido o sensación física. El cerebro está buscando señales de amenaza. Reconocerlo puede evitar que cada sensación genere una nueva ola de ansiedad.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si el miedo, la ansiedad, las dificultades para dormir, las imágenes del acontecimiento o la sensación de estar permanentemente en peligro persisten, aumentan o empiezan a interferir con tu vida cotidiana, puede ser conveniente buscar acompañamiento psicológico.
Una experiencia de miedo no tiene que convertirse en una vida dominada por el miedo. El sistema nervioso necesita tiempo, seguridad y recursos para recuperar la calma.
Marcela Valle Cuéllar
Psicóloga clínica y logoterapeuta
Sanar Psicoterapia
23/08/2026