Mi compromiso: cuidar la salud mental, aliviar el sufrimiento y acompañar cada historia de vida
Creo profundamente que detrás de cada paciente existe una historia que merece ser escuchada, comprendida y atendida con respeto. Mi vocación como médica nace de la convicción de que cuidar la salud no consiste únicamente en tratar enfermedades, sino también en reconocer a la persona en su totalidad, comprender su sufrimiento y acompañarla con sensibilidad, conocimiento y responsabilidad.
Soy médica cirujana y especialista en psiquiatría de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. He complementado mi formación con especializaciones en psicofarmacología en la Universidad El Bosque de Bogotá, medicina del dolor en la Universidad del Rosario de Bogotá y cuidados paliativos en la Universidad Icesi de Cali. También me he desempeñado como docente de pregrado y posgrado en las facultades de medicina de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y Cali, una experiencia que ha fortalecido mi compromiso con la formación médica y la actualización científica permanente.
A lo largo de mi trayectoria he desarrollado una amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de diferentes problemas de salud mental. Atiendo a personas que viven con depresión, ansiedad, trastorno afectivo bipolar, esquizofrenia, psicosis, trastorno obsesivo-compulsivo, estrés postraumático, fobias, depresión posparto, dificultades relacionadas con el duelo y alteraciones del sueño. Mi objetivo es comprender las circunstancias particulares de cada paciente y ofrecerle un tratamiento individualizado, basado en el conocimiento científico y en una relación médico-paciente construida sobre la confianza.
También cuento con experiencia en el cuidado de personas con demencias y enfermedades que afectan progresivamente el funcionamiento del cerebro, así como en la atención de pacientes que presentan cambios en su comportamiento, confusión o alteraciones de su estado mental durante enfermedades médicas u hospitalizaciones. Mi formación en psicofarmacología me permite realizar una valoración cuidadosa de los medicamentos, sus posibles interacciones y sus efectos, buscando tratamientos seguros y adecuados para cada persona.
Acompaño a pacientes y familias que enfrentan problemas relacionados con las adicciones, incluyendo el consumo de sustancias psicoactivas, el uso problemático de medicamentos controlados y la ludopatía o adicción al juego. Asimismo, tengo experiencia en el tratamiento de los trastornos de la alimentación, como la anorexia y la bulimia, y de las dificultades relacionadas con la impulsividad, la agresividad y el control de los impulsos.
Mi formación en medicina del dolor me permite ofrecer una atención integral a personas que viven con dolor agudo o persistente, dolor relacionado con el cáncer y enfermedades como la artrosis. Comprendo que el dolor no afecta únicamente al cuerpo: también puede transformar el estado de ánimo, las relaciones familiares, el descanso y la calidad de vida. Por eso, considero fundamental atender tanto sus manifestaciones físicas como sus repercusiones emocionales y sociales.
De igual manera, mi especialización en cuidados paliativos me ha permitido acompañar a personas con enfermedades crónicas, neurodegenerativas y oncológicas, especialmente cuando atraviesan etapas avanzadas de su enfermedad. En estos momentos, mi compromiso va más allá del tratamiento de los síntomas: procuro aliviar el sufrimiento, preservar la dignidad, brindar apoyo emocional y acompañar a las familias durante procesos especialmente difíciles, incluyendo el final de la vida.
Creo en una medicina que combina la ciencia con la humanidad. Por eso, dedico tiempo a escuchar, explicar las alternativas de tratamiento y construir junto con cada paciente decisiones informadas, respetando sus necesidades, valores y expectativas. No considero que existan dos historias iguales ni que todas las personas deban recibir exactamente el mismo tratamiento.
Mi compromiso es ofrecer una atención médica ética, cercana, individualizada y fundamentada en la evidencia científica, en la que cada persona encuentre un espacio seguro para expresar lo que siente, resolver sus inquietudes y recibir acompañamiento profesional sin prejuicios.
Porque cuidar la salud mental también es cuidar la vida, las relaciones, la autonomía y la dignidad de las personas. Y porque cada paciente merece sentirse escuchado, comprendido y acompañado.